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Esperando el Sol

2 julio, 2018

Son muchas las anécdotas durante un año en Perú, y ésta me he decidido a escribirla porque no quiero que se olvide esta frase: “esperando el sol”. Quizás en un primer momento no tenga ningún sentido, o eso me pareció a mi, pero al comprenderlo, me dí cuenta de lo afortunado que soy por la situación social en que me encuentro y de lo poco que valoramos las cosas cotidianas de nuestra rutina.

Pues bien, resulta que eran las 17.45h cuando salía del trabajo, tarde ya para ser un viernes y resta más de una hora de viaje por una carretera peligrosa con un trafico bastante pesado y sobre todo por la noche, donde los coches y camiones circulan con luces larga o directamente sin luces. Salía ya del fundo y me adentraba en pleno desierto cuando de repente me hace señas un autoestopista de los que normalmente nunca recoges y que por aquí siempre se ven montados en la parte de atrás de algún camión con cemento o sacos de arroz. Esta vez si me detuve a recogerlo.

El tipo, de unos 30 años, llevaba unas bermudas, una camiseta de tirantes roja y cargaba con una mochila de tela vaquera. Se acercó hacia la camioneta hasta llegar a mi ventanilla, al llegar me dió las gracias por haber parado, educadamente me preguntó si iba hacia Trujillo y al confirmale la direccón que llevaba se disponía a subir a la maleta de la pick-up, cuando lo llamé para que se subiera a la cabina y le expliqué que yo no monto a nadie en la parte trasera a modo de carga.

Una vez retomamos la marcha, me volvió a dar la gracias y me explicó que se dirigía a Lima en busca de trabajo, “de lo que fuera”, que “sólo sabía en lo que no quería trabajar: ni la mina, ni la pesca, ni la agricultura”. No le llegué a preguntar el nombre, pero si me contó que era profesor de inglés en Colombia (resultó que era un colombiano que estaba como inmigrante ilegal), la vida le había ido mal, había tenido problemas familiares, y aunque no me quiso dar detalles, si me dijo que lo que le había llevado a salir de su país y buscar trabajo en Perú era que su vida en Colombia corría peligro.

El lugar de la carretera Panamericana donde recogí a este autoestopista está en pleno desierto a 15km del pueblo más cercano hacia el Norte, y a casi 40km al Sur, dirección donde nos dirijiamos por lo que es fácil deducir que si no lo recogía nadie, hubiera pasado la noche al raso entre dunas.

En uno de los silencios durante la marcha se quedó este hombre mirando fijamente la puesta de un gran sol anaranjado sobre el horizonte de arena, cuando de repente preguntó: “¿Tú esperas al sol?, yo siempre espero el sol”. Me pilló de sorpresa y no entendí la pregunta, pero le contesté que no esperaba ningún sol, que siempre me levantaba antes de que saliera y que no dependía de ningún astro para hacer mi vida normal.

Extrañado por la pregunta, traté de averiguar por qué él tenía la necesidad de esperar el sol cada mañana y me explicó que llevaba varios meses viajando por Colombia, Ecuador, Perú… a pie, a dedo, en colectivos…, durmiendo en la calle, en bancos, en sitios de acogida… y que a veces se levantaba en la noche y echaba a caminar mientras amanecía, pero a veces tardaba demasiado, y cuando se daba cuenta había pasado toda la noche viajando y por el día ya estaba muy cansado, pero tampoco podía dormir por el sol y el ruido del tráfico. Es por eso por lo que él siempre esperaba el sol, “porque cuando no tienes reloj, tienes que esperar el sol”. Fue en ese momento cuando sí entendí la pregunta de antes.

Durante el resto del viaje intenté que me hablara de su país, Colombia, de lo que le había sucedido allí para que le llevara a tomar la decisión de exiliarse, pero no me contó más que lo mismo de antes… problemas familiares y que su vida estaba amenazada. Me volvió a insistir en que su sueño ahora era poder encontrar trabajo y regularizar sus papeles. Esto me hizo desconfiar un poco, y comencé a pensar que pudiera sacar un arma y asaltarme, y más cuando empezó a rebuscar entre sus cosas para sacar una chaqueta, puesto que empezaba a refrescar pero afortunadamente quedó en nada.

Un par de silencios más entre conversaciones banales y llegamos por fin a Trujillo. Me pidió que lo dejara en algún sitio “no peligroso” cerca de una estación de autobuses, y así lo hice. Nos despedimos, pero antes le ofrecí lo que llevaba en monedas sueltas, unos 10 soles (aprox. 3Euros), aceptándolos sin dudar dando mil gracias y bendiciones.

Estoy seguro que no volveré a ver más a este individuo y no se si llegará a conseguir sus propósitos en Perú, pero si logró que por lo menos durante estos días cada vez que vea el amanecer o el atardecer me acuerde de todos aquellos no entienden de fútbol, ni de política, ni de amoríos… y sólo piensan en sobrevivir un día más de sol a sol.

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CAMINO DE SANTIAGO 2013

15 julio, 2019

Hacen ya 6 años que realicé el Camino de Santiago después de varios intentos consultando con amigos para ver si alguno se decidía a acompañarme en el viaje. En un principio íbamos a embarcarnos hasta 5 amigos, que nos venía bien a todo por esto de compartir los gastos de la gasolina, pero por unas cosas y otras se fueron borrando hasta que solo quedamos mi amigo y compañero de trabajo por aquel entonces Ginés González y yo. Así que una vez solicitadas y aprobadas las vacaciones empezamos con los preparativos.

Durante un par de semanas estuvimos asesorándonos acerca de las rutas, de las recomendaciones en cuanto a material para llevar, los albergues y las costumbres y tradiciones de los peregrinos durante la ruta. Programamos el recorrido para que nos diera tiempo a realizarlo completo en 15 días, incluidos el trayecto de ida al punto de partida, y el de regreso hasta Almería. Según estos condicionantes, decidimos poner como punto de partida León, situada a 330km de Santiago de Compostela.

Empieza el camino:

  • Día 1 (01/07/2013):

Salimos de Pulpí a las 8.45am en coche después de desayunar con nuestro amigo Sánchez en el “Bar La Plaza”.

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Despedida de Pulpí. Bar La Plaza.

Primera parada en una estación de servicio a las afueras de Albacete para estirar las piernas. Siguiente parada, tras atravesar Madrid por la M-30 en dirección a la A-6, sin incidencias, en Collado Villalba para comer peregrinamente en un parque de la localidad después de comprar pan y algo de embutido en un supermercado. Y a pesar de ya estar de vacaciones, difícil era poder librarse de una incómoda llamada del Jefe “Victor”.

Continuamos camino dirección a León y tras algún despiste a la hora de tomar un peaje, lo subsanamos y proseguimos con normalidad. Tras confirmar que ya vamos por la ruta correcta, realizamos otra parada en un área de descanso llamada “La Pausa” de Espinosa de los caballeros.

Poco tiempo después llegamos a León, nuestro destino de partida para el Camino de Santiago. Visitamos al amigo de Ginés, el señor Isidoro Postigo, director general de “Frutas Postigo”, además de para saludar como ya le habíamos anunciado en contactos anteriores, para hacerle el encargo de poder dejar el coche en sus instalaciones. El señor Postigo se porta con nosotros como un gran anfitrión, enseñándonos en coche la ciudad de León, acompañándonos al albergue municipal e invitándonos a cenar. Su opípara cena nos hace llegar un poco tarde al toque de queda del albergue, lo que nos ocasiona algún pequeño problema con las monjas, pero finalmente pudimos entrar a descansar con la barriga llena y los nervios propios del comienzo del camino.

  • Día 2 (02/07/2013):

El albergue municipal de León dejaba mucho que desear y hacinados en una gran sala con literas entre los que tenían problemas para conciliar el sueño y los que resoplaban profusamente contábamos las horas para levantarnos y comenzar a caminar.

Nos levantamos como a las 7.30h que no era demasiado temprano y fuimos a la cocina a tomar algo para desayunar (café aguado y un poco de pan con mantequilla y mermelada), cargamos los bártulos a la espalda y nos tiramos a la calle en busca de los indicativos del camino, no sin antes dar una vuelta por León en busca de su famosa catedral para tomar unas fotos que la inmortalizasen. Al volver a buscar las señales que nos guiaran por el buen camino, nos perdimos, encontrándonos finalmente con otro caminante que venía en dirección contraria a la nuestra, lo que sólo podía significar dos cosas, o él iba mal o nosotros caminábamos en dirección contraria. Tras pararlo para preguntarle, finalmente nos confirmó que los equivocados éramos nosotros. Este peregrino se llama “Manuel”, un aventurero de Orihuela (Alicante) por lo que al ser de una zona próxima a Almería y Murcia creamos cierta afinidad y nos unimos en el camino.

La primera etapa prevista era desde León hasta Hospital de Órbigo, de unos 34km y nada más salir de León fuimos cogiendo ritmo, ayudados sobre todo por nuestro amigo Manuel, que caminaba bastante ligero, por lo que fuimos pasando pueblos y aldeas sin apenas darnos tiempo a tomar fotografías, aunque en ese primer día, con la emoción del momento era inevitable pararse a fotografiar cualquier flor, cigüeña o señal característica del camino. Paramos a mitad de etapa aproximadamente en Villadangos del Páramo a tomar un bocado y sanar las primeras heridas, después un último “tirón” y llegamos a Hospital de Órbigo pasadas las 14h, completamente exhaustos.

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Un paso más.
Retrato albergue San Miguel en Hospital de Órbigo.

Una vez en el pueblo, con mucho encanto medieval, elegimos el albergue y llegamos hasta una pequeña posada construida en madera y piedra con mucho encanto, que se caracterizaba por su tranquilidad y estar decorado por pinturas realizadas por peregrinos de todas partes del mundo que habían querido dejar un recuerdo que representase sus sensaciones en el camino.

Particularmente agradecí esa primera ducha reponedora para después sanar las incipientes ampollas para después disfrutar de un descanso reparador, tras el cual nos juntamos para salir a buscar algo de ocio por pueblo y conocer el ambiente peregrino en lo que conocimos a Jacob, un joven chico danés de 18 años que según nos contaba venía caminando solo desde Francia. Compartimos la tarde con él charlando en precario inglés y entendiéndonos no sin dificultades, las cuales se iban suavizando a medida que la botella de vino del país y un plato de queso que teníamos sobre la mesa agilizaban las lenguas. Cuando ya se hizo oscuro, fuimos a las literas y a dormir para la siguiente jornada.

  • Día 3 (03/07/2013):

Nos levantamos y desayunamos, sin madrugar demasiado, algo rápido. Manuel arranca antes abriendo camino y Ginés y yo tenemos que volver al albergue porque se quedó olvidado su bastón, en lo que nos cruzamos de nuevo con Jacob y recorremos el camino en su compañía tomando una ruta alternativa. Los paisajes mejoran en calidad, lo que nos anima a realizar varias paradas de la flora y fauna que tan fascinante nos resulta a los que provenimos de las áridas tierras del sur (Abedules, fresnos, Hayas…vacas, cigüeñas, águilas…no dejan de fascinarnos).

Llegamos a “La Casa de los Dioses”, un lugar apartado en mitad de las montañas, donde nos recibe David, un “personaje” que vive por y para los peregrinos dedicandose a ellos de manera altruista y ecológica 100%. Aquí descubrimos productos de nuestra tierra, como una rica sandía que fue producida curiosamente en Almería.

La casa de los Dioses

Seguimos camino para Astorga pasando por San Justo y allí nos recibe un trobador con una canción tradicional de aquella parte del camino. A la llegada a Astorga buscamos un sitio dónde comer y descansar un rato, encontrando un Parque-Castillo donde compartimos el pan y fiabre que llevamos en la mochila, reparamos un poco las heridas y descansamos. Después pasamos por la catedral y otros sitios recomendados del lugar para hacernos unas fotos y poco después nos despedimos de Jacob en un albergue del casco antiguo donde él tenía pensado alojarse. Ginés y yo seguimos camino y nos volvemos a encontrar con Manuel de Orihuela, al que le propusimos llegar hasta Sta Catalina de Somoza como fin de jornada, pero él prefirió quedarse un pueblo antes (de lo que posteriormente se arrepintió).

Después de un duro caminar creyendo que Sta Catalina de Somoza estaba más cerca, llegamos al albergue, donde conocimos a Beni, un danés que nos ofrece ayuda sanitaria y casi espiritual al ver lo castigados que llegamos. Hablamos, bebemos y pasamos una tarde amena en su compañía.

  • Día 4 (04/07/2013):

Madrugamos un poco más que de costumbre a sabiendas de la dura etapa que nos esperaba. Nos levantamos con cuidado de no hacer ruido para no despertar a Beni y respetar su filosofía de “yo no tengo prisa” puesto que él no iba a salir tan temprano, a pesar de ya haber recorrido el camino completo unas 8 veces, cada una de ellas tatuadas, junto con todas las experiencias vividas, en su cuerpo y en su mente.

Llenamos las cantimploras de agua e iniciamos la ruta diaria, con la sorpresa que nos volvemos a encontrar con nuestro compañero de viaje de Orihuela (Manuel) que en la etapa anterior se quedó un pueblo atrás y que hoy había madrugado más aún que nosotros debido (según nos cuenta) a la mala noche que pasó en el albergue que le había tocado. Nosotros hasta el momento no podemos quejarnos en nada de las condiciones y hospitalidad de los “hospitaleros”.

En el camino de hoy los paisajes se vuelven montañosos y escarpados, a la vez que embellecen la panorámica que nos ofrecen a la vista. Fresnos, hayas y abedules rodean la senda por la que circulamos con esfuerzo debido a la pendiente del terreno y al peso de las mochilas, pero con menos problemas que los días anteriores en hombros y pies, gracias a los sabios consejos recogidos de otros peregrinos durante las etapas anteriores.

Tras pasar por Rabanal del Camino paramos en Foncebadón para comernos un bocadillo y reponer fuerzas junto a los peregrinos y hospitaleros del albergue, incluida “Lupita”, una simpática borriquita que quiso hacerse amiga de los peregrinos que allí reposábamos.

Si bebes no conduzcas, Lupita

Foncefabón es el segundo punto más alto de todo el camino francés, por lo que las vista que disfrutamos eran increíbles, por un lado toda la llanura de los campos de León, y por otro, tras coronar el puerto del mismo nombre, divisamos el valle en que se encuentra encastrada Ponferrada, con su río Sil y las chimeneas de su central nuclear.

Una vez pasada la “Cruz de Ferro” descendemos por una pronunciada senda que nos lleva hasta “El Acebo”, un bonito pueblo también famoso por haber sido la llegada de alguna etapa de montaña de la vuelta ciclista a España. A pesar del cansancio, que ya hace mella, y que intentamos contrarrestar descansando en cada abrevadero del camino y refrigerando los pies en cada arroyuelo o fuente de aguas frescas… hasta que por fin llegamos a El Acebo.

Nos instalamos en el albergue parroquial, en el que “sólo” hay que dar la “voluntad” y la comida se prepara entre todos los allí alojados, a los que en nuestro caso los podemos describir de la siguiente manera: Un alemán (Marc) que recorriendo el camino de la plata desde Sevilla se había lesionado en el descenso antes de llegar a El Acebo; una chica joven alemana (Nana) arrasada por las picaduras de chinches; un anciano de Dinamarca con 81 años de edad que hacía el camino por primera vez y que había partido desde Roncesvalles; una chica de mediana edad de Francia que le daba soporte al anciano desde que se cruzaron en el camino; y un goteo de peregrinos que van llegando mientras mis compañero de viaje (Ginés y Manolo) reponen fuerzas con una siesta.

Para la cena, una vez estamos todos, nos ponemos a colaborar en el menú que consistía en una picante sopa de ajo cocinada por el hospitalero (Alejandro), una ensalada que prepararon entre Nana y Ginés y lo que cada uno quisiera aportar (vino, queso, jamón, aperitivos…) además de ayudar a colocar la mesa, cortar pan, y lo que pudiera surgir además del intercambio de experiencias y sensaciones con el resto de peregrinos.

Tras recoger la mesa y seguir con las bromas practicando el inglés, que era el idioma más o menos común entre todos, Marc nos invitó a los que ahora nos considera “sus amigos españoles” a una copa de orujo para celebrar una de las puestas de sol más bonita que he visto en mi vida, en la Cruz del camino de “El Acebo”.

Cruz del Camino (El Acebo)
  • Día 5 (05/07/2013):

Tras una noche un poco tempestuosa debido al viento que arreciaba en las ventanas de madera y los sonoros ronquidos del compañero de camino Manuel, nos levantamos a las 6a.m. para seguir con nuestra ruta peregrina en un vertiginoso descenso a través del valle que nos conduce a Molinaseca, un precioso pueblo característico de la comarca de “El Bierzo” con una playa fluvial, por lo que aprovechamos para descansar, refrescarnos en sus frías aguas y tomar un refrigerio que nos ayude a reponernos.

Damos una vuelta por el pueblo para admirar y retratar su singularidad, ya que es muy diferente a lo que solemos tener en nuestras latitudes más meridionales, y seguimos camino hacia Ponferrada.

Sea por lo que sea; cansancio acumulado en las etapas anteriores, adaptación a la rutina peregrina, la fuerte pendiente descendente desde El Acebo o incluso el duro sol que golpea nuestras mochilas, hoy estamos más cansados que en jornadas anteriores a pesar de ser la etapa más corta de nuestra ruta.

Llegamos a medio día a Ponferrada, lo que nos viene bien para coger sitio en el siempre atestado y solicitado albergue municipal. En la recepción, después de dejar nuestras cosas, nos dicen que hay una feria en el castillo medieval, dónde nos dirigimos posteriormente, aunque no pudimos disfrutarla lo que nos hubiera gustado debido a los quehaceres peregrinos de “sanación” y descanso diarios.

De regreso al albergue nos volvemos a encontrar con peregrinos dejados atrás en etapas anteriores, como el joven Jacob, el albaceteño que conocemos en la primera etapa de León, además de conocer a tres nuevos paisanos de la región de Murcia, un Cartagenero (Salva) que nos acompañaría ya el resto del camino, y un par de chicas Murcianas que empezaban hoy el Camino en bicicleta hasta Santiago de Compostela con sus respectivas parejas, con todos estuvimos un rato compartiendo impresiones y anécdotas en la piscina de pies.

Subimos a echar una siesta para reponer fuerzas y al despertar vamos en tropa (Ginés, Jacob y yo) a comprar víveres para la cena y el desayuno de la jornada siguiente. De regreso nos ponemos a preparar la cena en la cocina comunitaria, compartiendo fogones y el vino de rigor con los otros peregrinos, tras lo cual decidimos pedir permiso para saltarnos el toque de queda e ir a visitar una feria de cerveza templaria que quedaba cerca del albergue, en la que nos tomamos unas cuantas cervezas artesanales con el grupo que nos habíamos juntado.

Finalmente llegamos al albergue a la hora justa, recogemos la ropa tendida en la cuerda y nos vamos a dormir con la intención de madrugar y emprender viaje de nuevo a las 5a.m. para evitar el calor en la primeras horas, ya que son las más provechosas.

Castillo Medieval (Ponferrada)
  • Día 6 (06-07-2013): Inicialmente Ponferrada-Villafranca del Bierzo finalmente Ponferrada-Trabadelo.

Antes de despuntar el alba ya está Manolo llamando a los compañeros de cuarto. Yo remoloneo, puesto que no había logrado coger un buen sueño hasta altas horas de la madrugada cuando empezó a correr el aire fresquito, ya que estábamos en plena ola de calor y era complicado descansar en la noche. Después de asearnos, desayunar y montarnos el pesado petate a la espalda salimos para una nueva etapa del camino.

Todavía está oscuro, pero el fresco nos permite coger un buen ritmo y adelantar a peregrinos más madrugadores aún. La idea inicial de la etapa era finalizar en Villafranca del Bierzo, por lo que el almuerzo estaba previsto en Cacabelos. Tras tres horas recorremos la distancia que nos separaba con ese peculiar pueblo, y nos detenemos a almorzar en su preciosa playa fluvial en el río Cuá, para dar buena cuenta de nuestros bocadillos y una botella de vino que sobró del día anterior.

Playa fluvial río Cuá (Cacabelos)

Retomamos la senda a duras penas tras relajar las piernas con las frías aguas del río y los cuerpos con los cálidos vapores del vino, pero una vez volvemos a coger ritmo van cayendo los kilómetros uno tras otro hasta llegar a Villafranca del Bierzo, el pueblo objetivo.

Vemos que es temprano y que el albergue elegido está cerrado, por lo que vamos a un bar a tomar un refrigerio y donde unos catalanes “estelados” están celebrando el chupinazo de San Fermín, y en la terraza de ese bar nos volvemos a encontrar los Salva y Manuel.

Tras un par de cervezas, decidimos acompañar a Salva y a una pareja de padre e hija (Jorge y Laura) que conocimos en el bar a Trabadelo, un pueblo 10km más allá de Villafranca que iba a suponer que la etapa de ese día se convirtiera en la más larga de nuestro camino, con 37km desde Ponferrada. Nos encontrábamos con fuerzas y seguimos adelante.

El sol pegaba ya a esas hora muy fuerte, y apenas podíamos encontrar sombras en ese tramo del camino que se recorría paralelo a una carretera y a un ruidoso río (Valcarce??). Vamos a paso ligero a pesar de que las fuerzas y el agua ya escasean pero el deseo de llegar es más fuerte y la charla con los nuevos compañero lo hacen más amenos los últimos kilómetros hasta Trabadelo. Por fin llegamos y buscamos un albergue donde instalarnos.

Nos tomamos unas cervezas en el albergue para hidratarnos y celebrar la gran etapa, nos aseamos con una relajante ducha y vamos todos juntos a comer, cosa que se convierte en un acontecimiento debido al buen ambiente, risas y divertimento.

Volvemos al albergue tras realizar la compra de la cena comunitaria y la mayoría opta por una ansiada y merecida siesta mientras yo las dedico a reflexionar y escribir estas líneas antes de ponernos a cocinar para la cena. El descanso de la siesta resultó no ser tal debido al calor, y pasamos la tarde como podemos, viendo la olvidada tele unos y charlando a la sombra del patio del albergue con una bolsa de picotas fresquitas que nos regalaron por la mañana, otros.

De noche y tarde, preparamos tostadas varias con pan local y ensalada para cenar y nos vamos a la cama. Ya somos un grupo de 6 (Manuel, Salva, Ginés, Jorge, Laura y yo).

  • Día 7 (07-07-2013) Trabadelo-Fontefría:

Manuel nos despierta a todos las 5a.m. como se está convirtiendo en habitual, y como no puede ser de otra manera a esas horas, remoloneamos jugando con el tiempo de aseo calculando para estar listos antes de las 6a.m. Tras el desayuno, justo antes de partir conocemos a unas chicas que vienen de Ponferrada (llegaron anoche a duras penas). Piden un taxi para que les lleven las mochilas hasta O’cebreiro, cosa que nos choca porque es trampa y va en contra del espíritu peregrino, pero luego nos damos cuenta que eso tenía su lógica debido a la dureza de la etapa de este día y que nos daríamos cuenta más adelante.

Sin duda la etapa reina, en dureza y belleza. Inicialmente con el plan de Trabadelo-O’cebreiro (22kms), pero si las fuerzas están bien seguiremos acompañando al amigo Salva y la familia Jorge y Laura hasta Fontfría (34kms).

Empezamos con el día oscuro, guiándonos por la lógica, el instinto y las linternas de los chicos que salieron antes que nosotros y que divisamos al fondo. El ritmo es lento, todavía no tenemos buenas sensaciones en las piernas, por lo que aprovechamos para ir gastando bromas y una vez que alcanzamos a las chicas de Ponferrada las acompañamos un rato. Cuando la cosa se complica y se pone cuesta arriba, cada uno con su pellejo, apretamos los riñones y subimos tirando de las fuerzas que quedan. Doce kilómetros de dura subida en la que vamos sufriendo los esforzados peregrinos, pero al coronar la cima merece la pena, estamos en O’cebreiro. Es un pueblo muy bonito, con un claro aire celta de casas de piedra redondas y techumbres de mimbre, la iglesia románica, con su anciano abad, cuenta con un montón de historias de apariciones, milagros y brujería celta. Sin duda un lugar rodado de todo un misticismo mágico.

Tras reponer fuerzas con la gastronomía del lugar acompañada de cerveza gallega, vemos que es temprano, y al encontrarnos bien de fuerzas decidimos seguir caminando unos kilómetros más. El amigo Manuel va justo, y en principio se quiere quedar en O’cebreiro, pero cambia de idea y decide seguir acompañándonos hasta Fonfría.

Un nuevo peregrino se une al grupo, César, un chico asturiano de Gijón, con el que subimos a la cruz de O’cebreiro mientras Manuel adelanta camino. Una vez en la cruz, retratamos los bellos paisajes, desde donde podemos divisar los Montes de León al Este, la cordillera Cantábrica al Norte, y los montes gallegos al Oeste y Sur.

Una vez realizada la ofrenda a la cruz, volvemos a la senda de conchas de vieiras y flechas amarillas que nos llevará hasta Santiago de Compostela. Cogemos un buen ritmo y pronto pillamos a Manuel de nuevo, que tras ver la velocidad crucero que llevamos decide ir a su paso y llegar a destino más tarde.

La anécdota de la jornada fue cuando al cruzarnos con unas vacas frisonas me paré a saludar a una de ellas y ésta hizo por embestirme. Tras las gracias y bromas correspondientes en el momento volvemos a retomar la velocidad crucero deteniendonos sólo en las bellas fuentes de piedra para refrescarnos y recargar las cantimploras.

En el último tramo nos encontramos con una pronunciadísima cuesta (quizás la más inclinada de todo el camino) justo antes de coronar el puerto del Pollo. En la cima del puerto encontramos un bar que nos vino que ni pintado para celebrar el esfuerzo de esa dura rampa con unas claras de cerveza, y en la que me llevo la grata sorpresa de volver a escuchar (y tan al norte) en un videoclip que ponen en la tele a mis “Niños Mutantes”.

Un último tirón hasta Fonfría, y al llegar nos encontramos con la sorpresa de que Manuel ya estaba allí. Ya siempre nos quedará la duda de si Manuel nos adelantó mientras tomábamos las cervezas en el bar o si cogió un taxi en el pueblo de Hospital de la Condesa, pero eso ya no lo sabremos.

El albergue (A Reboleria) de Fonfría está genial, con un rollo jovial e internacional que hace que el ambiente sea muy agradable, y tras instalarnos y asearnos, unos se van a comer de restaurante y yo prefiero quedarme en el albergue con la típica empanada gallega. Siesta, y al despertar, mientras siguen descansando lo que llegaron más tarde del restaurante, aprovecho para escribir estas líneas.

Cuando la tarde comienza a refrescar nos juntamos todos en el porche del albergue a comentar anécdotas, sobre las que destacaban las de la “vaca” y “El misterioso adelantamiento de Manuel”, todo risas y gracias al respecto. Cuando pica otra vez el gusanillo del estómago nos vamos a cenar otra vez en grupo para celebrar habernos conocido y probar y disfrutar los productos gastronómicos de la zona. Mi menú: Caldo Gallego, Filete de ternera con huevos fritos de corral, y de postre, queso de O’cebreiro con miel. El restaurante sencillo pero super acogedor, con una señora que nos trataba como si fuera nuestra madre.

De vuelta al albergue, un último aseo antes de dormir, y a descansar para afrontar otro largo día en plena ola de calor africana en toda España.

Alto do Poio
  • Día 8 (08/07/2013) Fonfría-Sarria:

Como ya es costumbre, Manuel nos va despertando a las 5a.m. para que nos preparemos para la salida de una nueva etapa del camino. Aseo matutino, desayuno, botas, mochila, carretera y camino…

Empezamos a caminar despacio mientras vamos cogiendo calor y sensaciones en unas piernas ya doloridas por los kilómetros. En principio, la etapa de hoy es en descenso y así lo parece, pero al llegar al pueblo de Triacastela el caminos se desvía en dos direcciones, una que pasa por San Xil, y que es el camino original y que cogemos Salva, Jorge, Laura y yo, y la otra ruta que toman Manuel y Ginés que es algo más larga y más suave que pasa por el monasterio de Somos.

La ruta de San Xil a pesar de ser 4kms más corta, es bastante dura después de lo ya pasado ya que cuenta con varios repechos antes de la bajada definitiva al valle de Sarria.

Hoy los caminos de parte de los miembros del grupo van por separado y en Sarria se separarán definitivamente, ya que Jorge y Laura caminarán 10kms más junto con Salva. Ginés, Manuel y yo nos quedamos en Sarria aunque esperamos que la despedida no sea definitiva.

Antes de que esto se produzca, mis compañeros de expedición por el camino de San Xil, disfrutamos de un espectacular bocadillo en “Casa do Franco” al pasar por una aldea llamada Furela a pocos kilómetros de Sarria. Seguimos camino intercambiando experiencias personales y antes de que nos demos cuenta ya estamos en Sarria, me despido de Salva, Jorge y Laura y mientras que espero la llegada de Ginés y Manuel que vienen por el camino largo doy un paseo por el pueblo tanteando las distintas opciones de albergues para alojarnos. En uno de ellos me topo con un equipo de televisión española entrevistando a peregrinos para preguntarles acerca de cómo llevamos el camino con las altas temperaturas que está provocando la ola de calor que azota España.

Una vez llegan Manuel y Ginés, les cuento los detalles de la despedida con el resto de compañeros y nos alojamos en el albergue Internacional de Sarria, y como es costumbre siempre lo primero es ducharnos, lavar y tender la ropa para que esté seca antes del día siguiente. Manuel y Ginés salieron a comer y yo me quedé en el albergue a echar una siesta, ya que no tenía mucha hambre debido al contundente bocadillo que me despaché hacía no demasiado.

En la tarde, una vez han regresado de la comida y descansado mis compañeros, nos damos un paseo por el pueblo de Sarria visitando los lugares típicos, nos remojamos los pies en el río y buscamos un lugar agradable para tomar un café. Regresamos al albergue tras realizar las compras para la cena y el almuerzo del día siguiente, aprovecho para escribir las líneas del diario del camino antes del aseo previo a irnos a descansar hasta el día siguiente.

  • Día 9 (09-07-2013) Sarria-Hospital de la Cruz:

Ya empiezan a ser un poco pesado el despertador de Manuel a las 5.00a.m. y a duras penas nos levantamos para otra agotadora jornada de caminata bajo el ardiente sol del verano gallego, pero hoy nos anima el hecho de saber que ya queda menos, además, para nuestra sorpresa, cuando salimos en la madrugada nos encontramos con una niebla cerrada que esperamos sea vaticinio de que el camino de hoy sea más fresco que en etapas anteriores.

Nada más empezar la jornada nuestro amigo Manuel se queda atrás (luego nos pillará), y es que ya se van notando los esfuerzos, por lo que Ginés y yo tras comenzar caminando a ritmo lento, una vez vamos cogiendo buenas sensaciones empezamos a dejar peregrinos atrás. Vamos dejando pueblecitos y quemando kilómetros, en este día en el que conseguimos bajar de los dos dígitos (100,99,98,97,96…,78).

Hoy el almuerzo de media mañana toca en Portomarín, un precioso pueblo al lado de un enorme embalse del río Miño que recibe su mismo nombre, donde nos tomamos la cerveza de rigor con una tapa de pulpo y un bocadillo. Mientras almorzamos se vuelve a reunir con nosotros el amigo Manuel, que llega sin sudores y sin cansancio, y nos comunica que se queda allí en el pueblo de Portomarín.

Después de recargar energías Ginés y yo continuamos para completar la etapa del día hasta Hospital de la Cruz, a unos 12kms más, pero ya un calor intenso que hace que esos kilómetros se eternicen y sean agotadores.

Llego a duras penas al albergue, con Ginés por delante, y vemos que somos de los primeros en llegar, lo que confirma que el calor intensifica la dureza del camino y que todo el mundo sufre sus consecuencias, haciendo que cada día sea más gratificante disfrutar del descanso y nos ayude a meditar y reflexionar. El chorreo de peregrinos sigue llegando hasta bien entrada la tarde.

Una vez instalados en el albergue, casi lo mejor de cada día es quitarse las botas y una buena ducha de agua caliente a la vez que te “automasajeas” las sobrecargadas piernas y hombros. Después una buena siesta, casi sin probar bocado, porque el cansancio nos quita el apetito, y al despertar del reparador descanso, un café bien cargado charlando con Ginés y demás peregrinos para después buscar algo para la cena y a las literas a dormir hasta el día siguiente.

Embalse de Portomarín. Portomarín.
  • Día 10 (10/07/2013) Hospital de la Cruz-Melide:

Comenzamos el día bien, sin el madrugón que ya era costumbre porque el amigo Manuel se quedó en Portomarín, aunque todavía es temprano. Hoy también hay bastante niebla y a primera hora de la mañana está oscuro por lo que nos tenemos que guiar con las luces de las linternas de otros peregrinos que van por delante. Como en el albergue no nos dieron de desayunar y el día anterior no tuvimos la posibilidad de comprar, hoy paramos a tomar desayuno en el segundo pueblecito que nos cruzamos, Ligonde (4 casas con un bar), un café con leche con un bizcocho contundente. Sin tiempo apenas para digerirlo seguimos camino ya despuntando el alba con un buen ritmo, ya que la niebla es bastante refrescante y ayuda a la caminata.

Pasado el pueblo de Palas do Rei hacemos un parón para refrescarnos los pies en la fresca agua que circula por una acequia y descansar un poco. Reanudamos la ruta con fuerzas renovadas pasando por pueblos como Xan Xulian do Carmiño o Leboreiro, donde sellamos las credenciales de estar realizando el camino en nuestras cartillas de peregrinos en sus bonitas iglesias románicas.

Un último tirón y llegamos temprano a Melide, con ganas ya de probar el famoso pulpo gallego que preparan en algunos bares de este pueblo. Buscamos el albergue municipal y a pesar de ser temprano nos vemos obligados a hacer cola, ya que en estas últimas etapas del camino la afluencia de gente crece y hay bastantes más “turigrinos” un término generalizado para definir a los peregrinos que hacen el camino por puro turismo.

Tras registrarnos en el albergue, nos aseamos entre una multitud de “sagales”medio asalvajados que están haciendo el camino de Santiago como viaje de estudios y nos dirigimos a la competencia del famoso “Ezequiel”, la pulpería “A Garnacha”, donde disfrutamos de dos platos de pulpo gallego con otras dos tantas botellas de vino blanco del lugar. Salimos con la sensación de que la pulpería merece su fama. Riquísimo el pulpo! además de la flojera de piernas típica del vino.

Tras la suculenta comida, cafelillo y vamos a comprar para la cena, el desayuno y el almuerzo del día siguiente. De regreso al albergue, dejamos la compra en unos estantes de la cocina comunitaria y subimos a las literas a echar la siesta. La sorpresa fue al despertar, bajar para tomar algo de merienda y darnos cuenta que nos habían robado toda la comida. Una horda de adolescentes hambrientos no respetaron lo ajeno y nos hicieron la puñeta.

Tras la indignación inicial, y al ver que no podemos hacer nada ni acusar a nadie en concreto, al ser ya bastante tarde decidimos salir a toda prisa a ver si podemos encontrar algo que cenar fuera antes de que cierre el toque de queda del albergue. Conseguimo comprar algo de fruta para cenar en un bar cercano que ya estaba cerrando y esa iba a ser nuestra cena de hoy. Damos buena cuenta de unas manzanas y plátanos casi que a la carrera y nos vamos a dormir, porque la jornada del día siguiente también se presenta bastante larga.

Pulpería A Garnacha. Melide.
  • Día 11 (11-07-2013) Melide-O’pedrouzo:

A las 4 a.m. ya comienza a levantarse bastante gente, reproduciendo los molestos ruidos de cuchicheo y tropezones en la oscuridad, y a pesar de estar ya despierto por todo este alboroto, prefiero remolonear hasta que suene el despertador programado a las 5.15 a.m. casi como cada día.

Cuando llega la hora nos levantamos, aseamos, con ducha fría incluida para que ayude a despabilarse, y tras calzarme las sufridas botas empezamos la marcha, esta vez sin niebla.

Tras el primer tirón de seis kilómetros, nos paramos Ginés y yo a tomar desayuno en Boente, donde se quedó un matrimonio almeriense de jugadores de balonmano con los que coincidimos en el albergue de Hospital de la Cruz y que llevaban los pies llenos de las típicas ampollas, y que nosotros tuvimos la suerte de evitar.

Seguimos marcha a buen ritmo, pasando a numerosos grupos de peregrinos y “turigrinos”, término que aplicábamos a todos aquellos peregrinos que caminaban sin mochila y a los grupos de chavales que iban de excursión.

Cuando empieza a calentar el sol, realizamos la preceptiva parada para el refresco de pies y tras el descanso continuamos con rumbo a O’pedrouzo, con el debate durante toda la etapa de si deberíamos apretar y hacer los 19 kilómetros restantes desde O’Pedrouzo hasta Santiago, en función de cómo acompañaran las fuerzas. Llegamos a O’Pedrouzo a las 12.30 p.m., algo castigados en las últimas pendientes, y pasado el pueblo paramos a comer.

Tras la comida, decidimos hacer noche aquí, esperar al amigo Manuel y llegar al día siguiente a Santiago, frescos tras una etapa corta, y a tiempo para la misa del peregrino.

Vamos a buscar albergue, y el municipal estaba ya lleno con chavalería y gente que sólo iba a hacer la última etapa. Finalmente encontramos un buen hospedaje donde refrescarnos y relajarnos con una buena ducha y descansar con la deseada siesta. Tras la siesta, salimos a realizar las compras para la cena y el desayuno, y aprovechamos para parar en una farmacia a comprar algunos antiinflamatorios que nos calmen un poco los dolores que cada vez son más frecuente e intensos.

Finalizando la tarde, recibimos la grata noticia que el amigo Manuel ha llegado al pueblo tras realizar, según cuenta él, una maratoniana jornada de casi 50kms, porque deseaba llegar a Santiago con Ginés y conmigo. A la hora de su llegada, es complicado encontrar plaza en ningún albergue, sobre todo tan cerca de Santiago de Compostela por lo que tiene que alojarse antes de la última etapa en el pabellón municipal.

También hoy hemos tenido noticias del amigo cartagenero Salva, que ha llegado a Santiago con Jorge y Laura, y mañana nos esperará en el Monte do Gozo para unirse a nosotros en el último tramo del camino. Sólo queda irse a descansar para afrontar la ilusionante llegada al final de camino y entrar en la catedral de Santiago de Compostela.†

  • Día 12 (12/07/2013) O’Pedrouzo-Santiago de Compostela.

Hoy comienza la última etapa de nuestro camino que comenzó hace 12 días en León. Como ya es rutina, volvemos a madrugar para llegar temprano a Santiago de Compostela y evitar así las aglomeraciones en la plaza del obradoiro y las largas colas para recibir la compostelana y coger sitio en la misa del peregrino dentro de la catedral.

Salimos Ginés y yo del albergue a las 5.30 a.m. y nos encontramos que ya está el amigo Manuel esperandonos en la puerta para contarnos lo mal que había dormido tirado en el suelo del pabellón municipal entre una multitud mal aseada y recitando sonidos varios, pero el hecho de poder casi ver en el horizonte el final del camino hace que le salgan las fuerzas de donde casi no las tiene después de la maratoniana jornada del día anterior.

La ruta discurre como casi de costumbre desde que estamos en Galicia entre bosques, pero observamos con cierto desánimo que el tipo de vegetación de los mismos ha cambiado. Ya no vemos las arboledas autóctonas de robles carvallos y castaños, ahora los bosques son de los industriales y esquilmantes eucaliptos, bajo los cuales observamos que no puede crecer nada. Este tipo de árboles los explotan las industrias madereras de la zona para fabricar tableros aglomerados y celulosa y la pena es que ya tan cerca de la meta le quita parte de la belleza natural del paisaje.

Los 15kms que separan O’Pedrouzo del Monte do Gozo pasan volando y llegamos a este famoso cerro a las afueras de Compostela poco después de las 9.00 a.m. con la sorpresa de que Salva (que había llegado a Compostela el día anterior) había venido a recibirnos al Monte do Gozo para hacer el último tramo hasta la catedral con nosotros. Aprovechamos para tomar desayuno todos juntos y hacernos unas fotos en el monumento del Monte antes realizar el descenso hacia la Santiago.

Los últimos 5kms son ya casi todos por terreno urbano, circunvalando el aeropuerto de Santiago y por las calles de la ciudad, hasta que llegamos por fin al centro histórico, ya se puede casi oler el incienso del botafumeiro. En las inmediaciones de la catedral nos abordan todo tipo de personajes ofreciéndonos alojamiento en pisos de alquiler por un módico precio, pero nosotros aún no hemos decidido si aceptar alguna de esas ofertas o buscar sitio en algún albergue. Hablamos Manuel, Ginés y yo y decimos ver este tema después de llegar a la Plaza del Obradoiro, recoger la compostelana que acredita nuestra condición de peregrinos y escuchar la misa en la catedral.

Una vez en la plaza, soltamos nuestras pesadas mochilas y retratamos la culminación del camino junto a la catedral, en posturas varias, de pie, tumbados, en solitario y en compañía, fotos artísticas y de poses de poses varias. Nos quedamos un rato tumbados en el suelo, apoyados sobre la mochila a modo de almohada, cada uno reflexionando en lo suyo y disfrutando del momento. Al poco se escucha jolgorio y algarabía en la plaza y resulta que acaban de llegar un grupo de escolares a la plaza cantando y bailando en coro. Nos acercamos a ver el espectáculo y de repente nos piden a todos los allí presentes que nos unamos a ellos para comenzar a rezar un “Padre Nuestro” todos juntos.

Es antes de mediodía por lo que decidimos ir a recoger la “compostelana” antes de la misa del peregrino y nos encontramos con una cola de gente que tuvo la misma idea que nosotros. Esperamos pacientemente nuestro turno y respondemos a las preguntas de los eclesiásticos sobre nuestras motivaciones personales para hacer el Camino antes de que nos entreguen el diploma acreditativo de nuestro paso por allí. Una vez tenemos nuestro “trofeo” vamos para la catedral con la misa ya empezada por culpa del tiempo perdido en la cola de la Oficina del Peregrino, pero por suerte conseguimos coger un hueco en un ala de la catedral para ver pasar el impresionante botafumeiro y embriagarnos de ese olor tan característico del incienso.

Catedral de Santiago de Compostela desde la plaza del Obradoiro.

Después de misa nos ponemos en contacto con una de las personas que se ofrecieron a alquilarnos un piso para hospedarnos esa noche, y tocamos a 20€ por cabeza, que aunque caro para lo que hemos ido pagando por los albergues en los últimos días, entendemos que en Compostela al ser la confluencia de todos los Caminos y la afluencia de Peregrinos es mayor y los precios también tienen que ser mayores. Aquí se puede aplicar la ley de la oferta y la demanda, a Dios gracias. Una vez alojados en el piso, consistente en una vivienda antigua en el casco histórico de la ciudad, sin demasiados lujos, pero con tres cuartos, suficientes solo para Manuel, Ginés y yo, ya que Salva ya tiene hospedaje desde la noche anterior y César y el bombero también buscaron por otro sitio, tomamos una ducha rápida y nos aseamos con las mejores ropas que podemos rebuscar en las mochilas para ir a comer y darnos un homenaje por las marisquerías de Compostela.

Nos juntamos un buen grupo de gente y bien representado por Manuel de Orihuela, el cartagenero Salva, el bombero catalán, el asturiano agente inmobiliario y los almerienses Ginés y yo, hambrientos ya a estas horas nos dirigimos a un sitio que nos han recomendado y que se llama “O Gato Negro” donde compartimos varios platos de marisco, pimientos del padrón, y el famoso pulpo gallego entre otros, regados todos por varias jarras de vino albariño que nos van alegrando y recomponiendo todas las dolamas que pudiéramos tener.

O Gato Negro. Santiago de Compostela

Salimos de la marisquería más “chispadillos” que saciados por la comida, porque al final con las cosas del marisco, está todo muy rico, pero el final hay mucha más cáscara que chica por lo que decidimos buscar donde comer un buen arroz con bogavante y cuando nos sentamos a la mesa nos encontramos que el bombero viene con una nueva invitada por sorpresa para todos.

Volvemos a descansar cada uno a su hospedaje citándonos para en la noche tomar las últimas cervezas juntos y dar un paseo por el ambiente nocturno de esta pequeña y peregrina ciudad y tras recorrer varios lugares vemos que no hay la alegría por la fiesta que tenemos en el sur por lo que optamos por despedirnos con la esperanza de volver a coincidir nuestros caminos y nos recogernos para ir a dormir.

Imagen nocturna de la catedral de Santiago.

Al día siguiente vamos de nuevo Ginés, Manuel y yo para la estación de tren, donde nos despedimos de Manuel que coge el tren para Alicante y nosotros para León, pasando despacio por la terrible curva donde sólo 11 días después ocurriría el terrible accidente ferroviario de Santiago de compostela que ocuparía todos los medios de comunicación.

Cuando llegamos a León, Isidoro Postigo ya nos está esperando para llevarnos a su restaurante e invitarnos hospitalariamente a un riquísimo menú ansioso de escuchar nuestras anécdotas y aventuras en nuestro camino. Después de mostrarnos su casa y sus animales, nos despedimos de él y tomamos el camino de regreso a Pulpí. Ginés conduce todo el largo camino de regreso y al igual que en la ida vamos realizando paradas puntuales para descansar y estirar las piernas. Llegamos a casa bien entrada la noche del sábado 13 de Julio, y aunque cansados muy satisfecho por la experiencia del camino.

Moraleja del solcialismo

8 abril, 2019

Últimamente las ideologías socialistas se están arrogando la autoridad moral de decidir lo que está bien y lo que está mal para un supuesto bien común impidiendo que cada cual pueda decidir lo que es mejor para uno mismo.

A continuación se muestra un video de lo que siempre ha pasado cuando se premia la ley del mínimo esfuerzo donde el estado administra la riqueza que pudiera haber entre todos por igual sin importar el esfuerzo de cada uno para conseguirlo. Al final, este tipo de sistemas siempre tienden a la mediocridad de los individuos conformistas que se saben mantenidos por el sistema y a la degeneración y corrupción del propio sistema.

Echa un vistazo al Tweet de @5chuspis: https://twitter.com/5chuspis/status/1114869614197051395?s=09

Carta a SS.MM. Reyes Magos 2019

18 enero, 2019

Queridos Reyes Mayos,

Hoy no tengo mucho que pedir, sólo darles las gracias por todos los regalos que dejaron en Perú para nuestro pequeño Gabriel con su amigo Santa Claus, y al llegar aquí para nuestra mascota Bowie.

Por otro lado, como hoy es un día de deseos e ilusión, si me gustaría que Sus Majestades tengan a bien concederme los 3 deseos que piden en el cuento de Mago de Oz el hombre de hojalata, el espantapájaros y el león.

Me gustaría un corazón para ser más sensible y tener empatía con todos los que me rodean, un cerebro que me ayude a tomar mejores decisiones que puedan ayudar a sacar a mi familia para delante, y valentía para afrontar los retos que vaya planteando la vida.

Por lo demás, como no sé si he sido tan bueno como para que me traigan lo que deseo, me conformaré con recibir lo que Sus Majestades tengan a bien.

Un abrazo fuerte.

Jesús Buendía.

ANTEPROYECTO 2: DISEÑO Y CONSTRUCCIÓN DE UN SECADERO DE JAMÓN SERRANO EN EL T.M. DE DIEZMA (GRANADA)

26 febrero, 2011

PROPUESTA DE ANTEPROYECTO TÉCNICO

MODALIDAD: PROYECTO TÉCNICO

TÍTULO: DISEÑO Y CONSTRUCCIÓN DE UN SECADERO DE JAMÓN SERRANO EN EL T.M. DE DIEZMA (GRANADA)

ALUMNO: Jesús Buendía López

ESPECIALIDAD: I.T.A. Mecanización y Construcciones Rurales

INTRODUCCIÓN

Se pretende realizar un proyecto técnico del diseño y construcción de un secadero de jamón serrano en el término municipal de Diezma (Granada) por solicitud de un promotor particular que ha realizado un estudio del mercado de este producto en la zona, y desea invertir en este modelo de industria cárnica.

El sector del jamón curado blanco se caracteriza por una fuerte atomización de la producción ya que ésta se encuentra muy repartida entre los diferentes fabricantes, que a su vez, según el reconocimiento de la normativa europea se pueden clasificar en: Denominación de Origen Protegida (DOP), Indicaciones Geográficas Protegidas (IGP) y Especialidades Tradicionales Garantizadas (ETG*). *Toda España.

El producto obtenido en el secadero objeto del proyecto buscará acogerse a la certificación de ETG, con el cumplimiento de las exigencias que se proponen en el Análisis de Riesgos y Control de Puntos Críticos (ARCPC) que las industrias cárnicas deben poner en marcha para el control de sus producciones, y acreditar de esta forma, una garantía de calidad.

La parcela en la que se van a realizar las instalaciones del secadero de jamones se encuentra en el polígono nº14 del término municipal de Diezma (Granada) y consta de una superficie de 1,47ha. Las acometidas de agua, electricidad y alcantarillado se encuentran disponibles a pie de parcela en el límite con la parcela adyacente.

OBJETIVOS DEL PROYECTO

El proyecto que se pretende realizar es un secadero jamones y paletillas de cerdo blanco para una producción máxima de 60.000 piezas al año, para lo que se dispondrán de unas instalaciones de una nave principal de 2.500m2, en la que se distribuirán las diferentes salas para el proceso de secado y curado de las piezas. Así mismo, también se realizará el diseño y cálculo de un edificio anexo a la nave principal para albergar las estancias destinadas a la administración y servicios para los empleados y un local de venta directa al público.

También expondremos la justificación económica del proyecto, con su presupuesto de ejecución material, y el plazo de amortización de dicha inversión en función de la producción.

Añadir que se ha elegido el T.M. de Diezma en Granada para la ubicación del proyecto, porque el clima es el adecuado para el curado natural del jamón serrano, lo que supone un ahorro energético además de mejorar la calidad final del producto.

Para el diseño de la urbanización se intentará adecuar ésta al entorno de la zona, intentando así, reducir en la medida de lo posible, el impacto ambiental que supone la realización del secadero.

PROCESO DE CONSTRUCCIÓN DE LAS OBRAS

Para el proceso de construcción de las obras del secadero de jamones objeto del proyecto, se diseña como edificio principal una nave de 2.500m2 capaz de producir 60.000 piezas al año. Ésta constará con cimentación zapatas de hormigón armado, y estructura metálica, con cerramiento de bloque de hormigón revestido y cubierta de panel tipo “sándwich”.

La nave principal constará de los compartimentos y zonas de transito necesarios para satisfacer el diagrama de flujo correspondiente a la producción de los jamones. Estas salas son las siguientes: cámara de recepción de materias primas, cámara de descongelado o refrigeración, sala de salazón, sala de lavado y perfilado, cámara de secado artificial y sala de secado natural o curado.

Anexo a la nave principal se construirá un edificio 300m2, distribuidos en dos plantas. Éste será diseñado en estructura de hormigón y cerramiento de ladrillo cerámico, y tendrá como función albergar las dependencias destinadas al control de la producción y administración de la misma. Para lo cual se le dotará de laboratorio y sala de control técnico de producción, oficinas administrativas, servicios, vestuarios y áreas de descanso para los trabajadores. En este edificio también se realizará un local destinado a la venta al público de los productos elaborados en el secadero. 

En cuanto a la urbanización de la parcela, se realizará un vallado perimetral con zonas ajardinadas y la explanada principal se nivelará, compactará y asfaltará para el tránsito de vehículos, señalizándola debidamente.

 Todo el proceso de construcción de las obras será de acuerdo al Código Técnico de la Edificación y otras normativas de obligado cumplimiento como el Reglamento Electrotécnico de Baja Tensión y Reglamento Municipal de Residuos y Vertidos.

PROCESO DE ELABORACION DEL JAMON SERRANO.

En el presente proyecto, nos referiremos al jamón y paleta, según la definición dada en el Real Decreto 1469/2007, de 2 de noviembre. 

El proceso de elaboración del jamón comienza con la recepción de las materias primas en crudo. Las piezas que se recepcionan en el secadero pueden llegar congeladas o refrigeradas, por lo que se deben recibir en una cámara climatizada para no romper la cadena de frío, y esto se comprobará tomando la temperatura de varias piezas al azar mediante sondas. Posteriormente se clasificarán las piezas en función del peso y grasa de las mismas.

 Una vez clasificadas, pasan a la fase de “salazón”, donde son masajeadas y colocadas en cubetas para cubrirlas con sal curante, para impedir la formación de bacterias. El tiempo en que las piezas permanecen cubiertas en sal, depende del peso de las mismas. Transcurrido este tiempo, los jamones se lavan para retirar el exceso de sal sobrante y se moldean para que adopten la forma adecuada, esta es la fase de “lavado y conformado”. Seguidamente pasan a la fase de “post-salado y secado artificial”, donde se les aplica una capa de sal, y son colgados en carros para jamones y conducidos a la cámara de secado artificial. Este secado consta de varias etapas en las que se varía la temperatura y la humedad relativa de las cámaras. 

En una última fase de “secado natural” los jamones pasan a curarse a temperatura ambiente y con ventilación natural. En esta sala es donde el jamón adquirirá las propiedades organolépticas que lo caracterizan, y dado que los productos van a estar expuestos a las condiciones ambientales externas, hay que protegerlos del posible ataque de insectos colocando mallas en las ventanas.

Terminado el proceso de curado de los jamones se limpian y etiquetan para su almacenamiento y expedición. Cada una de las piezas será controlada por el método de trazabilidad, lo que permitirá conocer el origen del jamón desde el matadero que lo suministra o la granja de procedencia del cerdo, hasta el distribuidor final donde se pondrá de venta al público.

 Durante todas las fases de elaboración de los jamones se cumplirá con la normativa alimentaria vigente que regula la producción de los mismos.

DOCUMENTOS DEL PROYECTO

El proyecto se plasmará en el Documento Técnico Proyecto, el cual constará de las partes que corresponde según CTE:

–       Memoria:

  • Memoria descriptiva
  • Memoria constructiva

–       Planos

–       Pliego de condiciones

–       Presupuesto

 Acompañándose de los anejos correspondientes.

 NORMATIVAS Y REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

 En el proceso de elaboración de este proyecto se tendrán en cuenta las disposiciones contenidas en las normativas legislativas actuales que le afecten tanto municipales como autonómicas y/o estatales.

Entre la normativa que se va a seguir para el diseño constructivo cabe mencionar el cumplimiento del Código Técnico de la Edificación (CTE), incluyéndose los documentos básicos de seguridad estructural, seguridad estructural del acero (DB SE-A), acciones en la edificación (DB SE-AE), cimientos (DB SE-C), seguridad en caso de incendio (DB SE-SI), seguridad de utilización, salubridad (Higiene, salud y protección del medio ambiente) y el documento básico de ahorro de energía (DB-HE), y además reglamentaciones de obligado cumplimiento.

Real Decreto 842/2002, de 2 de agosto, por el que se aprueba el Reglamento electrotécnico para baja tensión. Así como sus correspondientes guías técnicas de aplicación, para todo lo referente a instalaciones eléctricas.

Real Decreto 1627/97 sobre Medidas de protección de seguridad en obras de construcción.

Instrucción de Hormigón Estructural EHE-08.

Real Decreto 1469/2007, de 2 de noviembre, por el que se aprueba la norma de calidad para la carne, el jamón, la paleta y la caña de lomo ibéricos.

REAL DECRETO 640/2006, de 26 de mayo, por el que se regulan determinadas condiciones de aplicación de las disposiciones comunitarias en materia de higiene, de la producción y comercialización de los productos alimenticios.

Mi primera media maratón (30-1-2011)

15 febrero, 2011

Hoy se ha disputado la XIV Media maratón ciudad de Almería y 9kms saludables. Una vez más, y no sabemos la causa del tirón o auge que están cogiendo las carreras populares, se ha producido un nuevo record de participación en la prueba.

La mañana comenzaba muy fría, aunque sin nada de viento, que  eso era lo importante. El calor ya lo pondríamos los esforzados corredores y el sol que salió y templó el día. Pero antes de ir al estadio había que tomar fuerzas en el desayuno, pero sin pasarse, y calentar el estomago con

un cafelillo bien cargado.

A la llegada al circuito, buscamos un lugar donde cambiarnos, poner el chip y el dorsal en la zapatilla de la suerte, que en mi caso estrenaban carrera, y nos dirigimos a la zona de salida a estirar y dar unos trotes con los compañeros antes de buscar sitio para salir bien y sin empellones, para lo cual esta vez estuvimos listos y nos colamos en el cajón de los “rápidos”, para que no pasara lo mismo que en la san silvestre.

Los objetivos para esta carrera eran diferentes según los compañeros, unos buscaban bajar de la hora y veinte minutos, otros se conformaban con terminar, pasando por los que querían mejorar su marca personal y los que decidieron correr la carrera saludable viendo en ella la posibilidad de ganar un trofeo. En mi caso, al ser la primera media maratón que corría, me conformaba con terminarla, aunque por trayectoria de tiempos aspiraba a realizar hora y media, y ese era mi objetivo inicial.

Por fin se produjo el disparo que indicaba el comienzo de la carrera, y todos a correr!! al principio rápido, quizás demasiado, pero cada uno para coger su ritmo. Cuando la carrera se estabiliza los corredores nos agrupamos en corrillos y comenzamos  a intercambiar sensaciones con los que nos rodeaban, en mi caso, al ser el estreno mediomaratoniano, le pregunto a la gente por sus tiempos en otras pruebas y si el ritmo que llevamos es el adecuado, dando con unos que bajaban sobrados de la hora y media que era mi objetivo, por lo que me pegué a ellos.

Durante gran parte del recorrido me agradó ver las buenas  impresiones que tenía, salvo por un tramo de 3kms (del km 11 al 14) que se me durmió la planta del pie y no lo sentía, pero bueno, eso no era impedimento para mantener el ritmo, y así lo hice, porque el resto de cosas, pulmones, piernas, pulsaciones y respiración, estaba en su sitio, y los parciales estaban siendo buenos, ya que pasé por el km15 en poco más de una hora (1h02min).

Ya sólo quedaban 6kms, tres cuesta abajo y los últimos picando hacia arriba, por lo que opté por tomarme el tramo de bajada de la avenida del mediterráneo para recuperar poco de cara a la subida final. La bajada fue bastante bien y seguía manteniendo la media (km18 a 1h15min), pero en la subida se me vino todo encima; la herida del talón que se había abierto, los gemelos que se empezaban a cargar, y las piernas que decían que no podían más…A base de riñones y de bajar el ritmo consigo resistir la tentación de parar, y llego al estadio, dónde al descender la rampa de acceso a la pista comienzan los calambres, pero ya en la pista hay que echar el resto, por lo que se hace acopio de las últimas fuerzas para cambiar en los últimos metros y esprintar, por lo menos, para salir bien en la foto, jejeje

Una vez cruzada la línea de meta, intentamos orientarnos  y recuperar la respiración después de este último esfuerzo , para  refrescarnos y recoger las diferentes viandas y obsequios que nos ofrece la organización por participar y como recompensa de haber llegado al final. Es ahora cuando somos realmente conscientes  de lo resentidas que tenemos las piernas, por lo que tras localizar al resto de compañeros, nos dirigimos hacia ellos para intercambiar las impresiones de la carrera mientras estiramos y esperamos la llegada del resto de espartanos. Una vez estamos todos, posamos en las ultimas fotos conmemorativas de la carrera mientras hacemos tiempo para la entrega de trofeos, donde se confirma el éxito de la misma para todos, que quien más o menos, todos cumplimos nuestros objetivos.

capitan

1 diciembre, 2010

Un noble capitán
que sueña despierto
con barcos que vuelan
por mares sin dueño

Va por caminos maltrechos
por baches y barros
que recorren los años
hasta su último lecho

Tiene ilusión puesta
en que un dia pase algo
y se gane la dicha
de ser caballero hidalgo